saludo¡Hola! ¿Y tú quien dices que eres?

¡Toc, toc!. Llaman al portero automático. Descuelgo el telefonillo y pregunto ¿quién es?. Automáticamente empiezan a fluir las palabras desde el otro lado del hilo. Te presentas con educación, me explicas el motivo de tu visita. El tono de tu voz y estilo del lenguaje al comunicarte me inspiran confianza. Estoy receptiva a escucharte. Quizás me interese lo que me cuentes, pienso. Te abro. Pasa.

Esta sería la situación ideal para entablar una conversación con otra persona y si hay suerte llegar a establecer una relación con ella, sea profesional o social. Solemos hacerlo cuando nos encontramos en algún evento, llámese boda, bautizo, cumpleaños, etc… en el que estableceremos un primer contacto humano y nos daremos a conocer al resto de invitados. Conseguir entablar conversaciones con personas desconocidas dependerá, entre otras cosas, de una primera impresión, ¿es cómo la que menciono en el párrafo anterior o estoy transmitiendo una imagen que hace que los demás me rechacen y me quede “sin pareja de baile”?

Bien, si extrapolamos la situación al mundo profesional y nos hemos planteado un objetivo (incrementar nuestra cartera de clientes, por ejemplo), probablemente nuestra estrategia consista en crear una red de contactos para establecer relaciones con otros profesionales. Es lo que se conoce hoy en día como networking (lo que toda la vida hemos llamado “hacer contactos”)

Nuestra network (red de contactos) puede ayudarnos a ampliar nuestros proyectos profesionales o hasta incluso ayudarnos a encontrar trabajo (si lo estamos buscando) acercándonos a clientes potenciales que se encuentran en nuestra red. Nuestros contactos podrán contar con nosotros para colaborar profesionalmente con ellos, o viceversa, quizás nosotros estemos buscando algún profesional determinado para que forme parte de nuestro equipo. El círculo se amplía y las posibilidades son cada vez mayores. Todo son ventajas.

En el mundo real (no el digital) a la mayoría de contactos profesionales los podemos encontrar en jornadas de trabajo, seminarios, cursos o directamente nos ponen en contacto con alguien que está interesado por nuestro trabajo.

puzzleCada día de nuestra vida estamos mostrando al mundo nuestro producto, nuestra marca personal. Hoy día es bastante difícil porque nos encontramos en un mercado lleno de competencia y compradores en el que si nuestro “género” tiene “buen aspecto y está bien presentado“, conseguiremos venderlo o posiblemente que se lo remienden a otro “cliente potencial” para que nos lo compre; si no, adiós muy buenas, le comprarán el de otro.

Como parece que la teoría en el “mundo real” ya es conocida por todos aunque no sea puesta en práctica por muchos, vámonos al mundo digital, ¿cómo lo hacemos en dospuntocerolandia?. Por supuesto, sobra decir que la primera impresión es la que cuenta para que nos escuchen y abran la puerta, o mejor dicho, nos abran la puerta y escuchen, que ya es un primer paso importante. De esto saben mucho los “comerciales de toda la vida” ¿verdad?

¿Dónde encontramos contactos profesionales en el mundo virtual?

Principalmente en linkedin, la red del networking, de los profesionales, de las oportunidades laborales y colaboración entre profesionales, si sabes gestionarla bien, claro. Es la red que yo uso habitualmente y he de decir que a mi me ha ido bastante bien para mi trabajo.

Y, ¿cómo establecer una red de contactos con otros profesionales?

Siento engañarte después de haber llegado hasta aquí (estaba inspirada hoy…), pero no te voy a decir los trucos o claves en este post, será en otro. Te diré lo que no debes hacer y te contaré con lo que me encuentro a diario en esta red.

Continuando con el párrafo inicial… desgraciadamente, en “dospuntocerolandia” la cosa cambia y dista mucho de encontrarnos con la situación ideal. La mayoría de las veces nos encontramos con vendedores agresivos que no saben escuchar, ávidos de vendernos su mercancía sin saber si nos interesa su producto, y lo peor de todo: SIN PRESENTARSE.

¿Cómo se te ocurre conectar con alguien sin presentarte? ¿Lo harías en cualquier otra situación? ¿Irías a una entrevista o reunión de negocios y no te presentarías? ¿Dejarías a tu hijo en un cumple sin presentarte y decir quién eres? Que nos lleguen invitaciones vacías de contenido, sin personalizar, sin decir nada de ti… no tiene mucho sentido y comparto la opinión de Carmen Figueiras (profesional de la Comunicación) que tan ilustrativamente transmite en este post: Linkedin, ¿networking o spam?.

Al principio pensaba que se debía a un desconocimiento generalizado del uso de la plataforma o red social, pero después de estos años en el que nos han bombardeado con valiosa información en cursos, charlas, jornadas, artículos, etc, que supuestamente debía de habernos servido para sensibilizarnos y adquirir ciertas habilidades comunicativas, me sorprende que la situación siga siendo la misma. O la información que nos llega es mala, o no enseñan la base y principios y se basan en las herramientas y plataformas, o nos importa un bledo y seguimos nuestro instinto animal. ¿O serán las tres cosas?

Contactar con alguien por primera vez y empezar a echar a andar la maravillosa maquinaria de la comunicación es algo propio y único del ser humano. Pero parece que hemos perdido lo básico y lógico, lo del sentido común: la educación. Esto me trae a a la memoria el SBAG de mi etapa como jefe de sección en Alcampo, el SBAG era algo tan simple…: Saludo, Buenos Días, Adiós y Gracias. Si no había SBAG, no conseguíamos la ansiada variable.

SonrisaEn linkedin pasa lo mismo, si no hay SBAG, no obtienes retorno, o sea, probablemente no acepten tu invitación a conectar y no alcances los objetivos que te has planteado. ¿Por que piensas que alguien quiere ser un contacto tuyo si no personalizas la invitación? ¿en qué o para qué vamos a colaborar?

La situación se agrava aún más cuando decides aceptar algunas de esas invitaciones y te molestas como una tonta en personalizar una respuesta para cada persona. Me gusta “jugar” con la comunicación y analizar el resultado. ¡Es sorprendente! Te encuentras de todo:

  • Prácticamente nadie se molesta en responder, ni siquiera cuando les has dado pie a hacerlo… entonces dime, querido profesional: -¿para qué decías que querías conectar conmigo?.
  • Lo peor es cuando se trata de un profesional de la comunicación, me alucina que ni siquiera responda…; perdón ¿y tú quien dices que eres? ¿un profesional de la comunicación? ¿y además eres formador y enseñas a los demás a que se comuniquen en dospuntocerolandia?
  • Algunos te responden con un:
    • ¡Igualmente!
    • ¡Lo propio!
    • Lo mismo te digo.
  • Otros se emocionan con tu respuesta y empiezan a bombardearte con spam, tratan de venderte algo o de enrolarte en la marina… hasta que los ocultas o bloqueas y ya no sabes más de ellos.
  • Los más curiosos de todos son los que visitan tu perfil y encima no te dicen ni pío a tu mensaje personalizado. ¿Pero para qué lo visitas? ¿No se supone que si quieres conectar conmigo es porque ya lo habías visitado y te intereso en algo?

Espero haberte sensibilizado un poco con este post que se me ha extendido más de la cuenta, como compensación por haber llegado hasta el final, te voy a decir la clave para hacerlo bien: La clave, querido lector, la tienes en el primer párrafo del post: “hazlo como lo harías en el “mundo físico”, sé educado y amable, y muestra tu mejor sonrisa.

¿Y tú? ¿Personalizas las invitaciones de linkedin? ¿te llegan sin personalizar? ¿aceptas todas las invitaciones?